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martes, 12 de junio de 2012

Manuel López Obrador y Hugo Chávez: afinidades electivas

América Latina ha vislumbrado en los últimos años un discurso político en donde convive el incipiente juego democrático –algunos estudiosos como Steven Levitsky y Lucan A. Way lo denominan autoritarismo competitivo-[1] con las formas populistas de antaño. México no escapa a estos legados del pasado. El populismo de izquierda de López Obrador tiene rasgos comunes con el populismo bolivariano de Hugo Chávez, diría afinidades electivas de corte ideológico: ambos líderes políticos comparten un imaginario político cuyos símbolos son los absolutos[2]: el pueblo, la herejía del pasado, las perversas políticas neoliberales, actos fundadores para dar origen a nuevas comunidades políticas.


Fotografía: Hugo Rafael Chávez Frías, Presidente de La República Bolivariana de Venezuela.


Hugo Chávez cree como eje articulador de la “democracia” la participación activa del pueblo, no a través de las instituciones representativas, sino a través de asambleas a manera de foros para tomar decisiones. Hugo Chávez condena como una herejía el pasado democrático de Venezuela e invoca para exorcizarlo a principios morales que deberán encarnar en la nueva república. Este pasado de la historia política venezolana se apartó de la tierra prometida, pues Chávez concibe al Pacto de Punto Fijo como el acto inaugural del régimen político liberal, causa de los males de Venezuela. Para Chávez no existe nada que rescatar del régimen del puntofijismo, al extremo de construir una ideología con una nueva gramática política, el discurso bolivariano chavista es aséptico a la gramática democrática del régimen anterior.

En su discurso de la Agenda Alternativa Bolivariana [3], Hugo Chávez nos narra los orígenes de la corrupción, despilfarro económico, autoritarismo, “decadencia moral”[4], todos estos “males” ante la mirada de Chávez tienen su origen en el Pacto de Punto Fijo. Nos cuenta Chávez:


En este siglo, durante la última década de gobierno del General Gómez, fue incubándose un modelo político al que perfectamente pudiéramos llamar el “modelo adeco”, fundamentado especialmente en la explotación petrolera (en 1926 ya el petróleo había desplazado al café como primer producto de exportación), en el populismo y en el autoritarismo. El “modelo adeco” irrumpió el 18 de octubre de 1945; echó sus bases en el trienio 45-48, para ser desplazado durante una década y reaparecer en 1958, en la caída del gobierno del General Marcos Pérez Jiménez. Ahora si había venido para quedarse. Desde entonces, el nefasto modelo pisó el acelerador al proceso de sustitución de importaciones, profundizando el rentismo petrolero y la dependencia, sobre un pacto político cupular-partidista al que se conoce como “Pacto de Punto Fijo”, reforzado desde ese momento por el calderismo copeyano, cómplice, a pesar de su papel de actor de reparto, en el festín (Chávez, 1996:7-8)[5]


Fotografía: Andrés Manuel López Obrador  (Fuente: CNN Expansión).


La textura del discurso de Manuel López Obrador tiene la afinidad electiva ideológica de Chávez, cuando ambos apelan a elevados principios morales, más allá de la corrupción del mundo. En el 2011 cuando López Obrador da a conocer su Nuevo Proyecto de Nación, señala el “renacimiento” de México a partir de la “reserva moral” del pueblo mexicano. En ese momento Obrador escribió estas líneas:


Por eso, a partir de la reserva moral y cultural que todavía existe en las familias y en las comunidades del México profundo, y apoyados en la inmensa bondad que hay en nuestro pueblo, vamos a emprender la tarea de exaltar y promover valores en lo individual y lo colectivo.
El propósito es contribuir a la formación de mujeres y hombres buenos y felices, bajo la premisa de que ser bueno es el único modo de ser dichoso. Insistiremos en que la felicidad no se logra acumulando riquezas, títulos o fama, sino estando bien con nuestra conciencia, con nosotros mismos y con el prójimo.
Sólo así podremos hacer frente a la mancha negra de individualismo, codicia y odio que se viene extendiendo cada vez más, y que nos ha llevado a la degradación progresiva como sociedad y como nación (Andrés Manuel López Obrador en La Jornada, marzo de 2011)[6]

           
El sociólogo americano Daniel Bell en Las contradicciones culturales del capitalismo[7],nos advertía puntualmente que cuando los discursos morales de cualquier índole invaden la esfera de la política se está en presencia de un discurso premoderno. Realizar esta distinción tiene la virtud de reafirmar la modernidad frente a los populismos sean estos de izquierda o derecha.


* Noé Hernández Cortez, Doctor en Ciencia Política por FLACSO, Sede México.
[1] Steven Levitsky y Lucan A. Way, 2011, “El aumento del autoritarismo competitivo”, en Journal of Democracy en Español, Julio, vol. 3, pp. 5-21.
[2] Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, 2004, Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.
[3] Hugo Chávez, 2007, Agenda Alternativa Bolivariana, Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información, MinCi, Caracas, Venezuela.
[4] Cursivas mías.
[5] Hugo Chávez, Ibídem.

[6] Andrés Manuel López Obrador, 2011, “Discurso de Andrés Manuel López Obrador. En la presentación del Nuevo Proyecto de Nación”, en La Jornada, Lunes 21 de marzo.
[7] Daniel Bell, 1978, The cultural Contradictions of Capitalism, New York, Basic Books, Inc., Publishers.


Ciudad de México, a 12 de junio de 2012.



viernes, 13 de abril de 2012

Lecturas para comprender el populismo de Hugo Chávez

Noé Hernández Cortez*


El consejo de redacción de Letras Libres se dedicó en su Dossier –de su más reciente edición (abril, 2012) – a reunir un conjunto de ensayos que versan sobre el fenómeno político del populismo. Como lo anuncia la entrada de la edición, tres ensayos son ponencias presentadas en la Universidad de Princeton, durante un seminario en torno a descifrar los rasgos distintivos del populismo: Sobre la distinción entre democracia y populismo del profesor en ciencia política John P. McCormick; Reflexiones sobre un concepto y su uso del politólogo holandés Cas Mudde; y En torno al populismo del historiador liberal Enrique Krauze. Acompañan a este conjunto de reflexiones dos penetrantes ensayos: El fin de la historia retrocede en Europa del filósofo y economista francés Guy Sorman; y Populismo en México: Recuento de daños del filósofo y politólogo César Cansino.


Mi primera impresión al leer estos ensayos es la bella edición y la coherencia temática que no es común encontrar en las revistas académicas. Además la traducción, en particular del ensayo de Cas Mudde, autor más cercano a mí, por parte de Marianela Santoveña, es sobria e impecable. Por otra parte, creo no exagerar que en nuestra vida intelectual mexicana no circula en estos días un ensayo tan polémico y apasionado como el de Guy Sorman, quien nos recuerda una tradición cultural que escribió a contracorriente de los autoritarismos del siglo XX:


“…Pero ¿no es la virtud de la democracia confiar el poder a los mediocres con la única condición de que ese ejercicio del poder esté limitado en el tiempo? Sin duda, y en último lugar, la defensa y la ilustración intelectual de la democracia liberal deja mucho que desear: nos faltan los Karl Popper, los Friedrich Hayek, los Raymond Aron, los Milton Friedman, los Octavio Paz que afirmen la superioridad espiritual y operacional de la democracia.” (Letras Libres, abril, 2012).


Y más adelante Sorman fustiga:


“…Además de los populistas étnicos y revolucionarios inquieta el espacio mediático y político que han conquistado los ‘tontos inútiles’ en tiempo de ‘crisis’.” (Letras Libres, abril, 2012).


El ensayo de César Cansino es una reflexión histórica sobre los males del populismo en la historia inmediata de México, en particular la grandilocuencia de los discursos populistas de Luis Echeverría y José López Portillo, cuyas consecuencias fueron saldos negativos en el manejo de la economía. El populismo en México son reacciones a gobiernos “deslucidos” que les antecedieron, así los gobiernos populistas de Luis Echeverría y José López Portillo son la reacción a los gobiernos apáticos de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, el populismo neoliberal de Carlos Salinas de Gortari es una respuesta a la sobria administración de Miguel de la Madrid, y el populismo de Vicente Fox una reacción al gobierno tecnocrático de Ernesto Zedillo.


El gran ausente de este Dossier sobre el tema del populismo es el filósofo argentino Ernesto Laclau. El único que lo comenta explícitamente es justamente César Cansino, quien de paso le realiza una crítica en los siguientes términos:


“…Por lo que respecta al populismo clásico de Cárdenas, que coincide con los de Getulio Vargas en Brasil o Juan Domingo Perón en Argentina, surge en un contexto con fines autoritarios, por más que algunas analistas -aquí se refiere a Ernesto Laclau- quieran ver en él una fuerza fundamental en la democratización del país gracias a la incorporación simbólica y efectiva de amplios sectores populares que se encontraban excluidos tanto política como económicamente.” (Letras Libres, abril, 2012).


Ernesto Laclau es un autor fundamental para polemizar sobre el fenómeno del populismo. Laclau es autor de una teoría del populismo desde la mirada del discurso y la historia. Asimismo, el pensador argentino emprende un diálogo para comprender el populismo con la teoría de la elección racional, la teoría comunicativa de Habermas y la teoría política liberal de John Rawls, todo ello desde su lectura personal de la modernidad y del marxismo.[1] Cuestiones que ciertamente pasa por alto César Cansino sobre Laclau para comprender su noción de democracia radical. En México, en las revistas culturales de acceso a un mayor público, quienes han polemizado con Laclau son el antropólogo Roger Bartra y el ensayista Jesús Silva Herzog-Márquez.


Los ensayos de Cas Mudde y John P. McCormick son una reflexión desde la tradición de la ciencia política americana. Si bien es cierto que Mudde es un politólogo europeo, su discusión intelectual se nutre de la ciencia política americana. Mudde registra en su ensayo la preocupación por definir conceptualmente a lo que llamamos “populismo”, tomando las lecciones de lógica aristotélica del politólogo italiano Giovanni Sartori, construye un concepto de populismo que le ha permitido realizar indagaciones empíricas sobre el populismo de los partidos de derecha en Europa.


Así con estos instrumentos lógicos Mudde define al populismo como “una ideología de núcleo poroso, que considera que la sociedad está dividida en dos grupos homogéneos y antagónicos –‘el pueblo puro’ frente a ‘la élite corrupta’ –, y que sostiene que la política debería ser una expresión de la volonté générale (voluntad general) del pueblo” (Mudde, Letras Libres, 2012). Uno de los propósitos de Mudde en sus investigaciones consiste en proporcionar estrategias metodológicas para indagar empíricamente el fenómeno del populismo.


John P. McCormick se asoma a sus estudios de historia política para trazar la distinción entre democracia y populismo. Al igual que Pierre Rosanvallon, quien considera al populismo como un fenómeno político inherente a la democracia moderna, McCormick desde la Universidad de Chicago escribe estas conclusiones:

“…Mientras que es preferible en términos normativos una democracia en la que la gente en efecto se gobierna a sí misma por encima de casi todas las formas del populismo, alguna variante de este último debería ser absolutamente necesaria para hacer que las repúblicas[2] electorales modernas sean más democráticas verdaderamente…” (Letras Libres, abril, 2012).

El historiador liberal Enrique Krauze cierra el Dossier con su ensayo En torno al populismo. Siendo reciente su investigación apasionada sobre la Venezuela de Hugo Chávez, Krauze se ha sumergido a discutir los temas de populismo de manera más sistemática. De hecho cuenta Krauze en su libro El poder y el delirio que interesado por el concepto de “pueblo” estableció un fructífero diálogo con Luis Fernando Lara y Julio Hubard quienes le “aportaron reflexiones sobre el concepto lingüístico y teológico de ‘pueblo’.” (Krauze, 2008:16).


Ernesto Laclau ha argumentado que el populismo encarnado en el discurso del líder articula un conjunto de demandas insatisfechas de los ciudadanos, para articular dichas demandas el líder asume en su discurso la construcción de “pueblo”, de esta manera unifica las demandas fragmentadas del mundo social. Cas Mudde observa con escepticismo que la presencia del líder sea un rasgo distintivo del populismo, no obstante Enrique Krauze, más cercano a la idea de líder de Laclau, escribe en su ensayo:


“Para llevar a cabo su proyecto, el populista utiliza como vehículo fundamental la palabra amplificada en la plaza pública. Los demagogos existen desde los griegos, pero los populistas son producto de la sociedad industrial de masas y del megáfono. El populista se apodera de la palabra y fabrica la verdad oficial. Una vez investido en intérprete predominante o único de la realidad (o en agencia pública de noticias), el populista aspira a encarnar esa verdad total y trascendente que las sociedades no encuentran -aunque a menudo aspiran a ella- en un Estado laico…” (Letras Libres, abril, 2012).


En esta idea del líder populista se aproximan el filósofo de tradición marxista Ernesto Laclau y el historiador liberal Enrique Krauze. Así el Dossier de Letras Libres de abril es una invitación a tender un diálogo, desde distintas áreas de estudio, sobre el rostro siempre oculto de la democracia moderna: el populismo.



Referencias bibliográficas

Cansino, César, 2012, “Populismo en México: Recuento de daños”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 24-27.

Ernesto Laclau, 2010, La razón populista, México, Fondo de Cultura Económica.

Krauze, Enrique, 2008, El poder y el delirio, México, Tusquets Editores.

Krauze, Enrique, 2012, “En torno al populismo”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 14-16.

McCormick, John P., 2012, “Sobre la distinción entre democracia y populismo”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 21-23.

Mudde, Cas, 2012, “Reflexiones sobre un concepto y su uso”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 16-20.

Sorman, Guy, 2012, “Fin de la historia retrocede en Europa”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 28-32.
Ciudad de México, a 13 de abril de 2012.





* Noé Hernández Cortez es Doctor en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO, Sede México). E-mail: noe.hernandez@flacso.edu.mx
[1] Ernesto Laclau, 2010, La razón populista, México, Fondo de Cultura Económica.
[2] Ecos intelectuales de la noción de república de Nicolás Maquiavelo y Bernard Manin.